Mi Mayor Miedo

Durante 3 años trabajé en Ayurverde de manera anónima, si participas de mis redes probablemente te habrás dado cuenta que escasamente subía fotos mías y mi nombre casi no aparecía. Sin embargo a mediados de este año decidí cambiar, me saqué fotos y las publiqué en la web, puse mi nombre, comencé a hacer clases en vivo y a mostrar quién soy. No aparecer como Francisca en mis redes era una decisión que no pasaba por la timidez, si no por otro miedo.

En este post quiero contarte por qué antes no lo hacía y cómo enfrento este miedo importante que me surge con Ayurverde y las redes sociales.

Lo que más me asustaba (y sigue asustándome) es la posibilidad de convertirme en un personaje que otros puedan “idealizar”, que proyecten en mi la idea de alguien que es 100% saludable, detox, vital, zen, siempre feliz, un ejemplo, etc. etc. etc.

Sentía que si me mantenía bajo el anonimato, Ayurverde podría convertirse en una iniciativa, una idea, por la que trabajo, lucho, y desde la cual me interesa inspirar, pero estar libre de ese tipo de etiquetas. Sin embargo, me di cuenta de algo clave, para poder realmente inspirar y comunicar a otros lo que yo quiero comunicar, es importante que sepan quien soy, si bien estamos en una era digital, la confianza en las personas y no en los logos, sigue siendo importante para mi.

Decidi enfrentar ese miedo y hoy quiero escribir de esto porque siento que a veces en las redes sociales muchos bloggers nos muestran los saludable como un ideal a seguir, algo perfecto que las mujeres normales nunca logramos alcanzar, pero que pareciera ser la solución a todos los problemas.

No quiero estar en esa serie, me asusta transmitir ese mensaje, porque eso es falso, lo perfecto no existe!

Si les digo a ustedes que traten de ser saludables como yo, que traten de seguirme como ejemplo y vivir la vida ideal que yo tengo, las estoy arrojando directamente a la frustración, porque nada ideal existe y eso es sólo imaginación.

Mi principal aprendizaje ha sido descubrir que lo saludable es un balance, es estar entre lo armónico y el caos, lo luminoso y la sombrío, la calma y la tormenta. Así es la realidad, un ir y venir de contingencias, enredos, decisiones….

Viviendo en Bali me enseñaron algo que me marcó. En sus templos tienen altares para los dioses de arriba y de abajo, al preguntarles me explicaron que la espiritualidad estaba en el balance. Ambas fuerzas, caos y orden deben estar equilibradas, cuando hay demasiado de una de esas dos, vendrán los problemas del des balance. Demasiado caos, y demasiado orden, demasiada sombra o demasiada luz, es un desequilibrio.

Wow! Esto es potente.  Si lo traduzco al desarrollo de la idea de lo saludable, te diría que no se trata de buscar estar siempre en lo armónico, en la decisión conectada, consciente, pura, limpia. Por favor no hay que idealizar lo saludable, transmitiéndolo como un estado de pureza absoluto.  

Si tuviera que resumirlo, te diría que cada vez estoy más convencida que ser saludable no se trata de cumplir reglas a la perfección. Lo saludable es estar ahí entremedio de todo, luchando por estar atenta a lo que necesitas, por cuidarte, por disfrutar, por respetarte y por sobretodo: AMARTE.