Quiero estar más saludable, pero no tengo tiempo.

Si tuviese que resumir en una palabra el principal obstáculo que nos encontramos a la hora de comenzar el camino hacia lo saludable, diría que es TIEMPO.  Siempre que le pregunto a las mujeres que estoy acompañando en sus procesos de cambio hacia hábitos que las hagan sentir más saludables, ¿qué te impide lograrlo?, la mayoría responde dentro las primeras palabras: “No tengo tiempo”.

De repente algo nos pasó que nos quedamos sin tiempo para cocinarnos, nutrirnos, cuidarnos.  Si voy hacia atrás y veo la vida de nuestras abuelas, me encuentro con mujeres que estaban a cargo de la nutrición de toda la familia, pasaban la mañana entera en la cocina, si habían festejos, las tortas, galletas, pizzas, todo se cocinaba con amor en la misma casa.  Pero las mujeres somos curiosas, y unas generaciones después salimos a buscar y explorar en el mundo profesional, pasamos de las cocinas a las oficinas y a ser una más en la fuerza laboral.  Entonces, ¿quién quedó a cargo de nuestra nutrición?, el supermercado, los delivery, las empresas que enlatan, envasan y venden comida rápida.

Siento que es responsabilidad de nuestra generación buscar un equilibrio, avanzar en la vida profesional al mismo tiempo en que respetamos el  nutrirnos y cuidarnos a nosotras mismas. No puedo tener un auto sin tener tiempo para ir a ponerle bencina, así de simple, es una ilusión creer que se puede prescindir del tiempo de alimentarse, tarde o temprano te va a pasar la cuenta.

Es necesario que le tomemos el peso a esto, decir que no tengo tiempo para cocinar, no tengo tiempo para comer sano, es lo mismo que decir no tengo tiempo para cuidarme, no tengo tiempo para mi y la verdad es que tiempo existe,  el problema es que priorizamos decenas de cosas por sobre nosotras. Priorizamos trabajar, estar en las redes sociales, responder a las exigencias de los demás, salir, distraernos, estudiar, pero nuestra última prioridad somos nosotras. Me encanta que las mujeres podamos ser tan versátiles, pero no nos engañemos, para hacer todo lo que necesitamos y deseamos hacer, lo primero es contar con nuestra salud y energía, esa es la prioridad número uno.

El problema muchas veces no es el tiempo, son tus prioridades. Ponte en primer lugar, cuando tú tomas el control de tu propia nutrición, te aseguro que podrás nutrir a otros y nutrir otros espacios de tu vida con plena abundancia.

Mi secreto para que los cambios perduren.