¿Te sobra esfuerzo y te falta disfrutar?

Se que el mensaje de que somos cuerpo-mente y emoción es súper conocido, no somos sólo un cuerpo ni sólo una mente, somos uno, es algo que ya se ha dicho bastante.  Sin embargo creo que a veces se nos olvida tomarle el peso a esto e indagar qué significa en la manera en que me relaciono y me cuido el reconocerme compuesta por todos estos registros.

Cuando intentamos una y otra vez hacer un cambio de hábitos, bajar de peso, controlar la ansiedad, y no resulta, suele venir la frustración, culpa y enojo.  Cuando hablamos de esto en las sesiones la mayoría adjudica esta imposibilidad de lograr el cambio a la falta de disciplina, falta de voluntad, etc.

Siempre pensamos que algo nos falta, pero ¿qué pasa si el problema es que algo nos sobra? ¿ y si nos sobra esfuerzo?.

A medida que voy estudiando este tema me voy encontrando con que muchos de los intentos fallidos se deben a que eran sobre esfuerzos tremendos los que se estaban intentando hacer.

Estás tratando de sostener una dieta en la que pasas hambre, o que no te hace sentido porque dejas de comer nutrientes vivos y naturales o que implica que te tienes que aislar de tu círculo social,  o que significa que debes rendir con tu cuerpo al máximo para entrenar todos los días por igual, etc. ( todos estos son ejemplos de lo que escucho en las sesiones).  Miremos esto desde fuera un momento, ¡estás haciendo un sacrificio enorme! ¿Quién podría sostener esto en el tiempo?

Todo lo vivo está en constante cambio y ciclos, siempre refuerzo esta idea, porque cuando tratamos de rendir y estar igual todos los días de la misma manera, o bien queremos que nuestro cuerpo tenga los mismos resultados comiendo todos los días lo mismo, comenzamos a considerarnos máquinas, tenemos que incorporar la idea de que cambiamos y que vamos teniendo necesidades diferentes cada tiempo.

Hay días que necesitamos comer liviano y crudo, días que lo mejor es tomarnos una sopita tibia o que necesitamos algo denso como un guiso de legumbres. Hay días que estoy ágil y flexible, y otros que necesito moverme más lento y pausado. Hay días que necesito silencio y soledad y otros en los que quiero estar rodeada de gente y compartir.  Es importante aprender a escuchar lo que voy necesitando, sin juzgarlo, sin manipularlo, aceptarlo e integrarlo.

Estamos muy acostumbradas a volver las cosas una tarea y una exigencia, pero si queremos un cambio de verdad, uno profundo y a largo plazo, entonces debe ser un cambio amoroso, que se acomode a mi vida que me permita pasarlo bien y que me permita cambiar y ser flexible.

Esto es algo que me tomó mucho tiempo entender e integrar. Tantos años gasté mucha energia en tratar de reprimir estos cambios, a veces sentía que era loco, que era raro, ¿por qué si esto funcionó la semana pasada, esta semana ya es diferente?, hoy me respondo, por que estoy viva!!!! . Así de simple, dejé de exigirme ser o estar de una manera, comencé a aceptar lo que voy necesitando y sintiendo, y la diferencia es enorme, estoy pudiendo disfrutar muchísimo más mi vida.

¿Por qué consentimos dejar de disfrutar? ¿ en qué momento admitimos que no era necesario disfrutar nuestra vida y que era mejor el rigor y esfuerzo en vez del placer?

Cuando entendemos que para ser saludables necesitamos pasarlo bien,  ¡todo cambia! Amargarnos, estresarnos y volvernos rígidas también nos intoxica.

Hay una idea del yoga que me encanta y me ha entregado mucha claridad, se trata de practicar en un espacio que se encuentra entre la comodidad y el desafío. Si estoy 100% en el desafío, estoy en el sacrificio y por lo tanto no podré sostenerlo a largo plazo, por cansancio o por que me puedo lesionar, por otro lado, si estoy 100% en la comodidad, estoy en la inercia y no va a pasar nada nuevo. Es ese espacio intermedio, que me desafía, pero no se aleja demasiado de mi comodidad, es ahí donde puedo integrar, aprender y crecer.

La autoexigencia puede ser un obstáculo en la salud!

No creo que yo me haya liberado para siempre de esto, pero ahora estoy advertida, me puedo pillar cuando estoy actuando con tiranía sobre mi, y me detengo, y elijo la compasión y el amor, y todo vuelve a ordenarse.