Mis 3 pilares para aprender a soltar

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¿Cómo se hace para soltar? , me han preguntado varias veces esto a través de las redes sociales.

Yo les he ido compartiendo lo que ha sucedido en mi vida este último año, cómo luego de haber dejado atrás la vida que yo tenía se abrió un mundo de posibilidades que vinieron a transformarme y a permitirme construir un camino que me hace tremendamente feliz. Si, esto fue posible sólo porque me atreví a dejar atrás, a desapegarme y a abrir el espacio para que lo nuevo inundara mi vida, sin embargo cuando me preguntan cómo se hace, no sé bien qué responder.

Esta semana a raíz del cierre de este año y el comienzo de un nuevo ciclo he estado pensando sobre esta pregunta. Hay toda un sistema de pensamiento en oriente que nos habla del desapego, el budismo y el hinduismo han contribuido con extenso material sagrado para ayudarnos a trabajar ese tema, pero estaba buscando algo para decir con mis propias palabras a partir de mi experiencia, ¿cómo hice yo para soltar?

No es algo que tenga resuelto en lo absoluto, todos los días me enfrento con situaciones, emociones, pensamientos, planes, etc. que necesito soltar para poder seguir creciendo y construyendo. Pienso que el desapego es un ejercicio diario del cual hay que estar advertidos, porque los viejos patrones del miedo, inercia, inseguridad, escasez, repetición, se activan siempre de manera automática, sólo la conciencia nos permite ser libres de este círculo vicioso, pero no se puede bajar la guardia, están siempre intentando activarse.

Sin embargo este ha sido un año donde he crecido especialmente en esta área, hoy me resulta más conocido y familiar el saber desprenderme, soltar el control y fluir, pasó de ser algo sumamente ajeno, a una experiencia que pasito a pasito voy entendiendo cómo conquistar.

En un comienzo no fue un acto voluntario, mas bien fue una cadena de situaciones que no resultaron, que fracasaron, que se acabaron, y que por más que en ese momento hubiese querido que resultaran, no dependían de mi deseo.

¿Hubiese podido insistir? En algunas si, pero insistir en levantar algo que ya se ha derrumbado es doloroso, es agotador, te consume. Yo me di cuenta de eso, y esa fue la razón por la que intentar armar algo de las cenizas parecía un esfuerzo sobre humano en comparación con soltar, desapegarme y decidirme a avanzar.

Cuando uno no toma las decisiones, la vida las toma por uno, y de esa forma suele ser más dramático. Cuando sabes que el camino no va por seguir insistiendo, pero no tienes la fuerza para dejar de hacerlo, se viene el terremoto, la torre se cae sola, algo pasa, que la vida se encarga de sacarte de ahí.

Ese punto es triste, es doloroso, porque se cae una ilusión, una idea, un sueño, y sentimos que todo lo invertido se ha perdido. Es una muerte y por lo tanto requiere de un duelo.

Hay que ser valiente para dejar morir una idea, una emoción, un proyecto, una relación, etc.  Pero ¿sabes qué?,  creo que más que valentía, lo que se requiere es honestidad, porque en el fondo, uno siempre sabe cuando algo deja de ser fértil y próspero, el asunto es, cuánto esfuerzo y tiempo te demoras en insistir o en aceptar.

¿Cómo se hace para soltar?

1.-

Primero que todo, sé honesta contigo misma, atrévete a mirar tu verdad, no intentes engañarte y mentirte, si te ayuda, convérsalo o escríbelo, pero pone sobre la mesa las cosas como son.

Luego de reconocer que se está ante un final, parte de la honestidad es también reconocer que tenemos limitaciones y que no todo depende de nuestra voluntad y de nuestro esfuerzo.  Es verdad que hay muchas cosas que se hacen posibles cuando luchamos por ellas, pero también existen infinitas posibilidades que no dependen de tu esfuerzo y sobre esfuerzo, y ser honesta contigo misma es también poder reconocer cuándo has llegado a tu límite donde ya el futuro de esta situación no depende de tu lucha. Esto es muy importante, de lo contrario, vas a insistir hasta drenar toda tu energía.

¿Cómo se hace para soltar?

2.-

Luego de ser honesta, creo que se trata de confiar.

Si pienso en mi experiencia, creo que hubiese sido imposible desapegarme y soltar el control mental si no hubiese confiado. Una de las razones que tiene nuestra mente para apegarse es el miedo, pensamos que si no estamos controlándolo todo, nada va a resultar y vamos a caer en un abismo. Pero esto es una ilusión, no por estar pensando en algo todo el día eso va a suceder, no por estar agotándote en una idea, eso va a ocurrir, simplemente estás insistiendo en repetir y eso es más probable que te lleve al agotamiento y desesperación en vez de la paz y la armonía.

Si tengo que soltar, es como lanzarse, si, pero si no confío en que una fuerza me sostiene siempre, ese salto se siente como un salto al vacio mortífero. La confianza y la fé me permiten sentirme sostenida siempre, por mi linaje y ancestros, por la naturaleza, por Dios, por mis maestros, por mi tribu, por todo aquello en lo que tu creas. Es necesario conquistar en ti misma esa sensación de estar protegida pese a todo, porque de lo contrario soltar se vuelve muy temerario. Estás soltando, pero estás al mismo tiempo confiando en que todo lo que ocurra luego de soltar será para tu crecimiento y aprendizaje, y eso es un decreto y una decisión.

¿Cómo soltar?

3.-

Con simpleza, respira. Cada vez que estás exhalando estás soltando y dejando ir lo que no necesitas dentro.  

Dejar morir, desapegarse, es renunciar a poner la energía en eso que reconoces con honestidad que no puedes controlar, y entonces se abre la oportunidad de poner toda esa energía en ti misma. Ya que hay esa situación que no puedes manejar, entonces vuelca todo tu esfuerzo en aquello que sí puedes controlar, tu cuidado. Tu alimentación, tu descanso, tu sueño, tus hábitos, tus rutinas.

Conectarte contigo misma es el único recurso potente en esos momentos, y con simpleza, respirando profundo, lento y suave, vas a ir poquito a poquito volviendo a ti y accediendo al hermoso regalo que nos deja un duelo, la oportunidad de nacer, porque siempre, siempre, siempre, se puede volver a nacer.

Feliz 2019!!

Con amor,

Fran.

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